EL PELIGRO DE SER PIEDRA DE TROPIEZO
Texto: Lucas 17:1,2; Mateo 18:7
Objetivo: Alertar sobre posibles actitudes y acciones (conscientes o inconscientes) de cristianos que estorban en el crecimiento numérico y espiritual de la iglesia (los miembros) provocando desánimo y deserción. Mostrar también los peligros y consecuencias que acarrea sobre sí quien se constituya una piedra de tropiezo.Alertar al cristiano debil del peligro que corre por poner su mirada en los hombres.
Síntesis
Ser tropiezo es pecado. El pecado no es sólo un asunto privado. Todo lo que hacemos afecta a otros y a menudo debemos pensar en esto.
Introducción
Cristo utilizó al niño (Mateo 18:1-4) como ejemplo para mostrar que los creyentes tienen una tremenda responsabilidad de velar unos por otros. Los judíos tenían dos usos para la palabra niño. O bien se refería a un niño de corta edad, o bien al discípulo de un maestro, un principiante en la fe. En este pasaje, Jesús utilizó la palabra niño para referirse a tres clases de personas:
(1) Niño de corta edad
(2) Principiante en la fe. Recién convertido, alguien que acaba de nacer de nuevo de parte de Dios
(3) Cualquier creyente que tiene espíritu y carácter infantil. El espíritu que Cristo anhela en cada uno de sus seguidores
Jesús se preocupa por los niños, por todo los que tienen carácter infantil. A todo el que le sigue, Jesús les dice «pequeños» (Mateo 18:6;10:42). En este pasaje se ve claramente la profundidad de su cuidado. Es un pasaje que pone inmensa responsabilidad sobre todos los hombres. Cristo hace una terrible advertencia en cuanto a ser piedra de tropiezo para un niño.
Ser tropiezo es pecado. El pecado no es sólo un asunto privado. Todo lo que hacemos afecta a otros y a menudo debemos pensar en esto.
1 “Imposible es que no vengan tropiezos”
1.1 Tropiezo: Aquello que sirve de estorbo o impedimento
1.2 En un mundo pecaminoso hay certeza de pecado.
1.2.1 Nadie puede salir al mundo sin encarar tentación tras tentación y forcejeo tras forcejeo para mirar, tocar y gustar.
1.2.2 Todos somos sometidos diariamente a la tentación de experimentar la buena vida de gratificación física, comodidad terrenal y satisfacción personal.
1.2.3 Somos tentados, seducidos, e influenciados a cada vuelta del camino. 1 Jn. 5:19; Rom. 3:23
1.3 En la Iglesia debe haber descensiones, NO tropiezos. El objetivo es claro. 1 Co. 11:19
1.3.1 Dios no s templa, capacita y madura a través de este medio
2 El pecado del autor
2.1 “¡Ay de aquel por quien vienen los tropiezos”
2.1.1 Las ramificaciones son tan extensas que se convierten en objeto de un «¡ay!» con el significado de “desastre, calamidad”
2.1.2 Cristo pronunció ayes sobre todo el que fuera de tropiezo para otra persona, pero pronunció una acusación especial a todo el que hiciera tropezar “a uno de estos pequeñitos”. Mt 18:6
2.1.3 En esta advertencia, Cristo incluye a todos los que son como niños o inferiores al autor (de la trampa) en conocimiento, experiencia, autoridad o poder.
2.1.4 “Mejor le fuera atase una piedra de molino al cuello y lanzarse al mar” equivale a “Quien hiciere tropezar a uno de estos pequeños, deseará morir ahogado en lugar de enfrentarse conmigo”
2.1.4.1Los romanos utilizaban el ahogo para castigar los crímenes. Los judíos le temían. El método era aún reservado para un caso muy grave.
2.1.5 Hay varias formas de hacer pecar a otros:
2.1.5.1Llevándolos a pecar y enseñándolos a pecar: «Oh, vamos, nadie lo sabrá. No te hará daño», «Serás perdonado»
2.1.5.2Con el ejemplo. Seamos o no conscientes de que miran lo que hacemos. «si eso está bien para él, también lo es para mí»
2.1.5.3Ignorando o pasando por alto el mal. Asignando nombres aceptables, categorías a los pecados: “moderado, mediano, grave”
2.1.5.4Ridiculizando o sometiendo a bromas y burlas a las personas que intentan hacer el bien.
2.1.5.5También hay otros que han perdido la fe porque encontraron amigos de confianza que les hablaron mal de la iglesia, de los miembros, líderes, pastores o maestros.
2.1.5.6Esos amigos siguen en la iglesia, pero aquellos que confiaron en ellos abandonaron la fe.
3 El pecado de la victima
3.1 La victima también peca, aún cuando la otra persona haya puesto la trampa. NO hay excusa. Rom. 14:12,13
3.2 No toda la culpa es del cazador, muchas veces yo mordí el anzuelo
3.3 Debo reconocer mi propia responsabilidad de al menos tres maneras:
3.3.1 (1) arrepentirme del pecado de haber caído en la trampa
3.3.2 (2) reconocer el motivo por el cual caí en la trampa (buscar dentro de mí aquellos posibles puntos vulnerables que me llevan a tomar decisiones insensatas)
3.3.3 (3) pedir a Dios que me restaure y fortifique en mis áreas de debilidad para no seguir cayendo como víctima.
4 La correcta actitud
4.1 Ni víctima ni culpable juzgue ni ponga tropiezo al hermano. Rom. 14:13
4.2 Cuando amamos a otros, nuestra libertad para hacer ciertas cosas no debiera ser más importante que fortalecer la fe de un hermano o hermana en Cristo. Romanos 14:20,21
4.3 Mirar a Cristo. Seguir su ejemplo. Sólo Él es exento de fallas. Heb. 12:2; Jn. 13:15
No comencemos a sentirnos culpables por alguna atrocidad que tal vez no hemos cometido, pero por todos los medios estemos alertas para nunca ser de tropiezo para otra persona. La palabra es clara para decir que existe la posibilidad.
Ante alguna situación de tropiezo, siendo víctimas o culpables, Cristo da la solución a este problema en Mt. 17:3,4: El perdón
«¡Mirad por vosotros mismos![a] Si tu hermano peca contra ti, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo.[b] 4 Y si siete veces al día peca contra ti, y siete veces al día vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", perdónalo».
| Comentarios |
|






